Este mes de junio inauguramos una nueva unidad de negocio de BULL GROUP. Se trata de la empresa de Seguridad Privada BULL Seguridad, que completará la totalidad de servicios ofrecidos por el grupo: formación, auxiliares y controladores de acceso y, ahora, vigilantes de seguridad y escoltas privados.

A continuación reproducimos un artículo escrito por el Jefe de Seguridad de BULL Seguridad, Oscar Orozco, quien cuenta con una amplia experiencia en el sector.

” A mitad del pasado siglo, el gran sabio Alan Watts, dijo en una frase más que acertada: “Para comprender la seguridad no hay que enfrentarse a ella, sino incorporarla a uno mismo”. Pues bien es sabido que en la actualidad el sector de la seguridad en todo su ámbito está concebido por la sociedad como algo fácil, relativamente caro, sin reporte de beneficios directos y que cuesta incorporar a uno mismo. Sin embargo, el ser humano siempre ha reportado la seguridad en su bienestar. Siempre he tenido presente y así se lo transmito a mi entorno, alumnos, familiares y amigos que la seguridad es una responsabilidad colectiva; dónde todos y cada uno de nosotros debemos de aportar nuestro granito de arena para lograr alcanzar su totalidad. Voy a tratar el tema de forma clara, sencilla como a la vez entendedora con el único objetivo de poder llegar al mayor público posible.
Mi experiencia, tanto a nivel autonómico como a nivel nacional en el sector de la Seguridad me hace entender mi profesión como algo realmente apasionante; algo que proviene de muchos años atrás, que vive de un buen presente y sobretodo, una profesión que augura un buen futuro.
Muchas son las veces dónde amigos, familiares y el entorno más allegado se preguntan el porqué de tantas horas fuera de casa, tantas horas dándole vueltas a algo que, a simple vista, parece relativamente sencillo, tantos disgustos, pero a la vez, qué bien se saborean las alegrías cuando se reconocen; te dan un “Gracias”, un “Nos vemos pronto” o simplemente un mensaje periódicamente interesándose por ti y por tu familia, os aseguro que eso es muy gratificante.
Muchos son los que me preguntan sobre mi opinión acerca de la relativamente nueva Ley 5/2014 del 4 de Abril y quiero aprovechar este pequeño artículo para dar mi más honesta y sincera opinión sobre ésta nueva Ley tan demandada y necesitada por el sector quedando la anterior más que obsoleta.
La Ley anteriormente citada, en su Preámbulo, se fundamenta de una visión renovada que responde a las exigencias de la sociedad actual, hecho por el cual y como es obvio estoy en total acuerdo; en un concepto que me enorgullece enormemente como es la complementariedad con la Seguridad Pública apartando las palabras “subordinación” como así mismo realzando las palabras “cooperación” y “corresponsabilidad”.
Ahora viene cuando muchos sentirán profundo rechazo con mis palabras, pero no sería un artículo de opinión personal sino me pronunciara al respeto. Os estaréis preguntando……¿a qué viene eso?
Veamos; la nueva Ley 5/2014 de abril de Seguridad Privada realza y dice: “la protección de agente de la autoridad” de dicho personal y no la condición de agente de la autoridad. El motivo de mis palabras como así mi fundamento en ello. Es muy sencillo; sin entrar en tecnicismos ni Reglamentos; el punto de vista que ordena nuestra nueva Ley es el que debe.
Soy consciente de los antecedentes delictivos contra varios profesionales del sector en varios servicios, ya que desgraciadamente parece ser una moda el hecho de atentar contra la integridad física de un Vigilante de Seguridad en el ejercicio de sus funciones dependiendo del servicio que preste. La protección jurídica equivalente a la de los agentes de la autoridad del personal de seguridad privada, que nos brinda esta nueva Ley, frente a las tan injustas y desorbitadas agresiones o desobediencias de que, a veces, son objeto cuando desarrollen su trabajo, debidamente identificados en cooperación y bajo el mando de las F.C.S.E. es un hecho agradecido, esperado y justo.
Pese a todo ello, no es por ello de extrañar que cuando se nos propone una ley que aumenta los poderes y funciones del sector, se echen las manos a la cabeza. Independientemente de que nuestra percepción se ajuste o no a la realidad, lo cierto es que se trata de trabajadores que responden ante una entidad y que carecen de la misma preparación y responsabilidad institucional que aquellos a los que sí han otorgado legitimidad social para velar por la seguridad ciudadana en su totalidad, que son las FCSE.
Lejos de menoscabar dicha Ley, mi intención es la de resaltar que la preparación, conocimientos y habilidades requeridas por la industria de la seguridad privada no son necesariamente transferibles al ámbito de la seguridad pública. Es totalmente coherente que el ciudadano de a pie se pregunte; si vamos a darles más poderes y funciones… ¿No deberíamos cuanto menos, exigir una mayor preparación y un sistema regulador más eficiente? Si la seguridad privada ha de suplir o complementar a la policía en algunas de sus funciones más tradicionales, como mantener el orden en espacios públicos, yo me pregunto ¿No deberían nuestros señores legisladores protocolizar y demandar estándares de conocimientos y competencias similares a aquellos exigidos a las FCSE?
A parte de lo anteriormente citado, son varios los puntos en los que mi posición es claramente agradecida como a la vez satisfactoria, como por ejemplo; el principio de proporcionalidad, la prestación de servicios en espacios públicos, la regulación de la seguridad informática y video vigilancia entre otros.
Considero que el sector de la seguridad privada debe seguir apostando por la calidad del servicio, por una formación adecuada y continua de su personal, pues en ello está gran parte del secreto para dar un servicio óptimo. En definitiva; no creo en aquella seguridad que vende cursos de Detección de Mentiras de la Comunicación No Verbal (con sus iniciales en mayúsculas para mejorar, si cabe, la importancia). ¿Cuál es el siguiente paso? Un docente con un polígrafo en clase y ejemplarizando con sus alumnos?
Dejando de lado todo lo comentado y acontecido vamos a centrarnos en el nuevo proyecto que ha nacido en el que se deberá poner en práctica todo aquello que la Ley anteriormente citada obligue.
BULL SEGURIDAD se presenta como un proyecto de presente, pero sobretodo de futuro. La longevidad de la marca, la confianza, la profesionalidad y el buen hacer han hecho que mi persona haya confiado plenamente en dicho proyecto de forma totalitaria para llevar a cabo en el ámbito profesional aquello que siempre hemos creído que debería ser y nunca fue.
Mi experiencia en el sector me ha hecho ver muchas cosas buenas pero a la vez muchas de malas; tanto a nivel de empresas como de calidad humana. Todos esos detalles vistos y vividos; viniendo desde la más baja categoría del sector; son objetivo a mejorar, pulir y dar ese servicio de calidad que otros no consiguen o no se proponen dar.
Así pues; y ya para acabar este artículo; resaltar que este proyecto que se inicia en breve es más que alentador, entusiasta e ilusionante. Como dice mi buen amigo y a la vez gerente del grupo, Rafael Rodríguez, “Vamos a ello!”.  “

Oscar Orozco
Jefe de Seguridad nº 7.397 habilitado por el Ministerio del Interior.
Docente acreditado por el Ministerio del Interior.